¡Salud! que “estamos chupando tranquilos”

13:37 Goyo Garcìa 0 Comments

“DE TRIPAS, CORAZÓN Y BOFE”

Relatoría Corta de Sahasrara Swadisthana.
Fotografía de  Gregorio García Betancourt.




Era la tarde del domingo 8 de marzo, me desperté con un nudo en la barriga, las tripas revueltas y el corazón apuchurrado, si apuchurrado  lo leyeron bien!!! 

Había postergado estas letras demasiado tiempo casi un año, durante la semana previa al evento tuve una lucha interna, me enfrente  a mis mayores miedos en especial al insomnio y la ansiedad,  Escuché que para volverse demente no se necesita de mucho y hoy desde lo mucho que me duele esta ausencia les comparto lo que vibre este fin de semana al lado de las bellísimas y talentosísimas Mujeres Creadoras, tejedoras de sueños, compañeras de locura, Mujeres maniáticas, atrevidas, valientes, soñadoras, intensas,  Mujeres Libres de pensamiento y alma , (si esa alma que aún no se descifrar pero que dice mi leoncita que si existe)…







Eran las 4 en punto de la tarde y comenzó el ritual, el maquillaje cósmico, los vestidos las hojas, las raíces entrelazadas con flores, todo era perfecto, las manos de la bella Leoncita había estado unos días atrás poniendo su corazón en cada accesorio que hizo para cada una de nosotras (Yo como siempre me la pase renegando por todo, que no me gustaba esto, que no quería lo otro, que si el color,  en fin nada fuera de lo normal en mí, pero en realidad era mi miedo a leer en voz alta con el corazón en la mano)., bueno pues estábamos en el acomodo cuando se escuchó.. Tercera llamada Comenzamos!!!


Una grata sorpresa iluminó mi rostro por dios!!!  El lugar estaba lleno de gente, la magia se apodero del lugar, mi cuerpo temblaba, sentía que mi voz quería escapar de mi cuerpo, pero oh sorpresa ya no podía hacer  nada estaba completamente paralizada, afortunadamente no estaba sola mis cómplices en esta aventura estaban a mi lado; mujeres  de ojos grandes como sus ilusiones, una a una fueron pasando, que si la experiencia laboral, los infernales dolores menstruales, el rio, el cuerpo, las esporas, las dimelas roamvezanas, la metamorfosis, la mujer lluvia y eso me recordó lo chillona que soy, poco a poco se acercaba mi turno y cada vez mi cuerpo se volvía una maraca, respire profundo pase saliva y camine lento con mi ramo de margaritas ese con el que te soñé, me imagine que estarías solo tú, sentadita en primera fila lista para escucharme,  lista para reírte de cómo me habían pintado, de las cosas que me colgaron, y de cómo me movía atrás con esas poses raras  comencé a leerte con mi corazón, (ese que es solo un musculo y que su función es de bombear sangre, si ese mi querida leoncita)…  de a poco mi voz se cortaba, respiraba y continuaba, las lágrimas no se hicieron esperar, por fin termino… lentamente fui dejando una a una las margaritas como ofrenda para todas aquellas mujeres valientes, que se nos han adelantado en el camino.









De fondo una melodía sonaba “Algo me hace falta,” eso es lo único que repasaba mi mente…  “Algo me hace falta”…  Por fin  mi cuerpo dejo de temblar, mi sangre comenzó a fluir y poco a poco volví a sonreír, me di cuenta que solo la mujer es capaz de mezclar el deseo y la ternura de expresarlo con una sinceridad aballasadora, que la magia existe y que siempre vivirás en el corazón de quienes te seguimos amando.





Todo paso muy rápido siguieron los agradecimientos, las fotos, los abrazos, yo estaba extasiada por tanto cariño, al día de hoy estoy agradecida con la vida por ponerme en constante reto conmigo, por poner gente tan bella en mi camino para disfrutar, hoy solo tengo una palabra “GRACIAS UNIVERSO, GRACIAS DIOS”…





















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Relatoría Corta de Sahasrara Swadisthana.
Fotografía de  Gregorio García Betancourt.

Arrancamos este proyecto con entusiasmo, un sueño pausado por la pinche jugada que nos hizo la fakin vida, pero aquí estamos y daremos rienda suelta a las aventuras… que harás falta? indiscutiblemente así será, pero estarás presente en cada historia…


Con mi eterna compañera, mi libreta y mi pluma con sabor a chocolate. Directamente traída de Las Vegas, comenzamos esta aventura.


Este fin de semana estuvo de lo más fenomenal, la cita era a las ocho, pero como siempre llegamos casi una hora más tarde, con la firme idea de pasar un buen rato, debo confesar que cuando llegue y vi todo aquello tan arregladito y todos muy guai pensé, iba a aburrirme, inmediatamente nos recibe un chico con una lamparita y nos dirige a nuestros asientos, yo agradezco no llevar tacones pues de haberlos llevado estoy segura me rompo la madre, pues no se ve nada, nos acomodamos y comencé a comer nueces y pasitas con chocolate (que mi amiga leo había comprado en su impaciencia por esperar, espera que al final de la noche tuvo su recompensa).


La bohemia no se hizo esperar, el ritual del divertimento, los sentimientos que brotan al escuchar canciones que solo nosotras cantábamos cuando salíamos, cerré mis ojos y vinieron a mi mente esas noches de trova que disfrutábamos tanto, la risa de mi singular compañía rompió el entorno, la música siguió al ritmo del piano, las percusiones y ¡ Oh ¡ Dios, un sax que me hizo tocar el cielo con tan bella melodía, pero el encanto volvió a romperse pues la sed comenzó a recorrer por mi garganta y como no, si los tíos estaban muy agustirri tomando su vinito, su tequilita y nosotros solo pasando saliva, viendo como perros afuera de carnicería.



  Un con permiso, con permiso  voy a pasar, volvió a interrumpir la velada, resulto ser una cara conocida que al verme solo recordó mi pijama de hello kitty, yo tan guai y el tan irreverente (aunque la noche le daría una sorpresita a el también) salió antes de terminar el concierto pues su trabajo lo llamaba a seguir la bohemia, las horas pasaron y mis leones ya tenían mas sed que ganas, pero yo como toda una escorpión que me gusta terminar lo que empiezo, les dije se aguantan y lo disfrutan, por fin termina el concierto un final muy extraño, por cierto, pues fue “ Y con esta nos despedimos”  y yo que? Como? pero así no terminan los conciertos y mis leones un poco fastidiados pero más sedientos que enfadados me callan y me dicen vámonos, la idea era brincarle a lo electrónico pero ya andábamos entonados con la trovita y decidimos ir al rincón de mi hombre, a su guarida, ese lugar en donde el disfruta tanto, pues bien llegamos desesperados, sedientos, sin importar más nada pedimos una bien fría , incoherencias de la vida moríamos de frío pero también de sed ,por eso me gusta venir a la “ronda”, me dijo mi león y claro la atención y el buen trato se siente desde que llegas, el sonido es perfecto y cuando entras a ese mundo subalterno parece que se detiene el tiempo, no hay prisa, no hay reclamos, cada quien está en su trip, es una realidad fulminante, el tiempo de la charla, la historia, el regodeo, el recuerdo, el mundo dejo de girar, me sentí cómoda, relajada. Miré con atención el lugar y ya no lo sentí tan feo incluso me gusto y mucho.



En la barra una imagen bizarra me hizo fruncir el ceño, una risita nerviosa me atacó. ¿De verdad estoy viendo esto? regresé en mí, cuando el músico comenzó a cantar, su voz me recordó aquella noche de noviembre, para entonces estaba borracha y maravillada. Nunca imaginé pasármela de puta madre, parece que el verbo activo, es beber después de convivir con el mundo todo el día (o toda la vida), y expulsar la rabia y beber la esperanza y esperar que el desahogo no se vaya por la canaleta del vómito de todos los días, y hablar de los gerundios y tratar de descifrar que es el alma y entender que el corazón es un musculo. En fin, hay mucho qué contar sobre los bares de nuestra ciudad, por el momento los dejo con esta. ¡Salud!  que  “estamos chupando tranquilos”.






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